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Akikan 02: “Obenkyo no jikan”

Es sabido que el establecimiento de estándares comunes a las industrias trae consigo una gran batería de ventajas, por ejemplo, disminuye el derroche, permite facilitar el transporte y empaquetamiento del producto, disminuye los niveles de producción, etc. Es una buena y eficiente forma de beneficiar a la sociedad toda.

Pero, como todo llevado a un extremo, el considerar la normalización como un valor, como algo que es necesario en toda industria, acarrea consigo nuevos problemas que, antes de deificar el procedimiento, no existían. Primordialmente, el afán de estándares promueve la centralización y la burocracia, la generación de grandes departamentos, instituciones y organizaciones cuyo enfoque es exclusivamente la creación y mantención dogmatica de estándares, de limitar la libertad y emprendimiento privado. Por otro lado, en las situaciones donde ninguno de los potenciales estándares en competencia es objetivamente superior a los demás, se generan grandes luchas cuasi-religiosas y grandes gastos de dinero en lobby entre los competidores, con la intención de que sea la contraparte la que debe adaptarse y asumir los gastos asociados a la normalización.

Dentro de los diversos efectos “negativos” de la estandarización extrema es de especial importancia para nosotros el hecho de que se empiezan a buscar nuevas industrias para normalizar, aun cuando no se beneficiarían de esto o aun cuando el estándar a normalizar es inútil. Es en este problema donde Akikan brilla de ingenio, al presentar al primer “antagonista” como un burócrata, un individuo sumergido en las estructuras de normalización y centralización, quien trabaja en un proyecto de estandarización de latas de refrescos, las cuales en Japón presentan una caótica desorganización, siendo un 45% de aluminio y un 55% de hojalata y acero (En contraste con el resto del mundo, donde un 75% son de aluminio y un 25% de hojalata).

Este individuo, este antagonista, no es presentado como un ser gratuitamente maligno, ni especialmente peligroso. No hay bigotes retorcidos, no hay gritos de KISAMA YATSU u ONORE. No hay explosiones, sangre ni muertes gratuitas. Solo un burócrata con un deseo: Normalizar el sistema de almacenamiento y distribución de latas de refresco en Japón. Un deseo que, en el vacio, es beneficioso para la sociedad, pero cuyo método para obtenerlo es de una moralidad sumamente dudosa, haciendo que seres sapientes, esencialmente idénticos a los humanos en inteligencia y forma, deban competir entre ellos para determinar quienes sobrevivirán y quienes serán eliminados, convirtiéndose en curiosidades de coleccionistas.

Y es esto algo que, saliendo un poco de personaje y eliminando el cinismo con el que he hablado en cada uno de estos pequeños análisis, genuinamente no esperaba de Akikan. No esperaba que presentasen a un personaje de apariencia caricaturesco pero que mostrase una mayor complejidad en la profundidad.

Rezo a Tengri por que no lo destruyan en los siguientes capítulos…

Akikan 01: “Kanjiru? First Kiss”

¡Mejor uso del principio del iceberg!

Admitámoslo. Todos nosotros somos, en algún nivel, nerds (Geeks, otaku, mania, anoraks, fanobys, etcétera). Y un elemento fundamental en nuestras vidas es la capacidad de apreciar y humanizar nuestros objetos, de convertirlos en fetiches e incluso de personificarlos y divinizarlos. Después de todo ¿Quien no le ha puesto nombre a su computador o no ha diseñado rituales para que sus juegos funcionen (I.E: Soplar el cartucho de Nintendo)?

¡Increibles juegos conceptuales!

Akikan, al menos en su primer capítulo, se presenta como una oda a este fetichismo. Una magnífica obra construida en torno a la exaltación de los valores de la “nación geek” mostrada a través de los ojos de un perfecto lienzo blanco sobre el cual es posible proyectarse para vivir y no solo observar la construcción narrativa.

¡Referencias a multiples memes de la cultura contemporanea del internet!

Adherido a esta solida narrativa, se encuentra una sana dosis de humor referencial, de aquella variedad de chistes tan propios de la cultura nerd donde el chiste no es la frase en si misma, ni el ingenio en la referencia, sino la capacidad de entender la referencia en primer lugar. De este modo pequeños comentarios respecto a la diferencia entre las latas de acero o estaño y las latas de aluminio o un pequeño chiste (En medio de una escena que, de otro modo, seria dramática) asociada a la carbonización de las bebidas carbonatadas, cubren y ayudan a identificar al verdadero observador digno de Akikan.

¡Chistes sobre marcas jamaicanas de café!

Pero este ingenio y excelencia no se encuentran solo en la narrativa y en las palabras. El arte es sobresaliente. Miren, por ejemplo, la siguiente comparación entre una bebida carbonatada real y una mostrada en Akikan.

¡Supera, sin duda, la belleza de la realidad! ¡Aun estáticamente, se puede sentir el movimiento fluido de cada una de las burbujas!

La consistencia del arte es simplemente incomparable. Y la expresividad del protagonista es simultáneamente sutil e intensa, como una Gioconda contemporánea.

Mejor de lo que esperaba. Mejor de lo que todos esperamos. Este primer capítulo es una muestra de cómo deben ser los primeros episodios del anime.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo, palabras finales

Y así ha terminado la primera ronda de la tortura que me impuse a mi mismo hace un par de meses. Tardo algo más de lo que esperaba, y mis deseos de vivir fueron lentamente drenados, pero logre sobrevivir.

En honor a las promesas realizadas construí un pequeño epilogo, una grabación sencilla, donde expongo mis emociones respecto a esta serie. Puede ser descargado aquí.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 10, 11, 12, 13.

El ultimo arco de Kagihime nos muestra un agrio juego en torno a la imaginación, a la capacidad de los autores de construir mundos, a la idea de la muerte del autor, a la naturaleza de las memorias y al solipsismo.

La tematica de luchas internas dentro del grupo protagonico concluye en estes capitulos, con la lucha entre Arisu y Kiriha, ya no guiada por odio o celos, sino por la simple necesidad de supervivencia. Resulta que nuestro protagonista creo a Arisu como sistema para sublimar sus propios deseos incestuosos. Si Kiriha sigue existiendo, Arisu no puede existir. Y por eso se debe luchar.

Y no hay solución feliz posible para este particular problema.

Pero el gran efecto de esta lucha, en realidad, se encuentra en la ascendencia del protagonista, de simple observador y, quizá, personaje, a creador. El adquiere la posibilidad de modificar la realidad, la historia dentro de la cual se encuentra. Y de todos modos, en un acto de nobleza, quizá el más grande dentro de la serie, utiliza esa habilidad en favor de los posibles observadores externos, de los lectores, para crear una buena historia.

Finalmente, los creadores-no-protagonistas de Kagihime producen una de las más sofisticadas soluciones al problema de la existencia de los personajes. Tan sutil y elaborado como el final de Evangelion.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 09: “Turtle’s Story”

Traición. Traición.

Traición y desesperación.

Traición.

Traición y sufrimiento.

Traición.

Traición.

Y fuera de traición, este capitulo es majestuoso en su uso de simbolos visuales. Desde flores hasta niñas jugando en un cementerio, todo, todo se une en una majestuosa sinfonia alegorica.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 08: “Croquet Ground”

Exactamente lo que no ocurre en el capitulo.

Desde hace algunos años se han investigado posibles terapias de borrado de memoria para tratar los miedos y otros diversos problemas.

Kagihime, continuando su constante visión revolucionaria, dedica el capitulo 8 a las ramificaciones morales y éticas de este tipo de tratamientos, asociándolo, además, a la ansiedad y taboo social que existe sobre el incesto, además logrando completar el tema de desconfianza entre aliados que había comenzado sutilmente a ocurrir en los primeros capítulos de esta.

El capitulo introduce (Nuevamente) a un nuevo personaje, Asuka Suwa, quien puede ver los sueños y las memorias de la gente. Y utiliza esta habilidad con suiza eficiencia para paralizar a sus enemigos en combate, y así extraer sus historias. Afortunadamente para nuestros protagonistas, ella decide asociarse a ellos, mas no sin generar aun más roses en la ya decaída sociedad.

Posteriormente, se presenta otra buscadora de Alice, quien tras haber sido violada en su infancia, posee una forma extrema de androfobia, y quien al perder sus memorias de la violación, se siente una más serena persona. Esto sorprende a todos, quienes consideran que las memorias, sin importar que tan horribles sean o que tanto daño causen a la persona en su cotidianidad, son sagradas y deben ser respaldadas, no destruidas.

Hombres en columpios = Violadores.

Es importante notar que la pelea hubiese sido una pelea cotidiana, de no ser por la incesante hostilidad entre las protagonistas, entre quienes ya no existe forma alguna de confianza y cooperación. Esto lleva al segundo giro argumental dentro del capítulo: Kihara decide perder sus memorias, para así olvidar tanto sus necesidades incestuosas como la sensación de que su vida se ha desarmado.

Y, aunque logran convencerla de lo contrario, ya no queda esperanza alguna en el grupo de protagonistas. Y la pregunta sobre la etica de la eliminación de memorias como terapia continua…

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 07: “A Tea Party”

Las reglas de etiqueta y conducta existen como un lubricante para las situaciones sociales que de otro modo serían incomodas, para facilitar la comunicación e interacción entre los múltiples individuos que conviven en las más diversas situaciones sociales.

Dentro de todas las reglas de etiqueta que se encuentran en este mundo, solo hay una que es considerada transculturalmente sacra, irrompible e imperdonable es, sencillamente, jamas derrochas un helado regalado. Desde que en el Imperio Aquemenido se invento el Yakchal para conservar el hielo durante las épocas de calor, y luego le añadieron jugo de granadas y uvas, que el acto de desperdiciar helado se ha visto respondido con el mayor odio social, penas varias o incluso la muerte.

Hay ciertas fronteras que no deben ser sobrepasadas.

Kagihime explora las consecuencias, no sociales sino emocionales, de tan despreciable acto, centrándose en como la relación entre Kisa y Kiraha se ve fuertemente dañada cuando esta ultima destruye el helado, escogido cuidadosamente por su amiga, arrojándolo contra el suelo.

Una vez el helado es destruido, y Kiraha logra razonar sobre su acción, ella entra en la forma más terrible de depresión posible. Ella comprende, en su interior, que no puede solicitar perdón y esperar recibirlo. No en esta ni en sus próximas 100 vidas.

Y su contraparte, Kisa, se ve simultáneamente sumergida en una depresión por frustración. Comprende la falta de culpa de Kihara, pero simultáneamente entiende que una ofensa tan básica y fácil de evitar trasgrede los niveles mínimos de cuidado pedidos en la sociedad. Y aunque desea, en su interior, perdonarla, no puede lograrlo. Entiende que si la perdonase, la sociedad no la perdonaría a ella, volviéndose en el máximo ejemplo de una pariah.

Pero las repercusiones de tal acto no terminan en Kisa y Kiraha. Aruto y Arisu también se encuentran acomplejados por la situación, reuniéndose para discutir cómo actuar, como reaccionar ante tal ofensa social.

Aunque, finalmente, logran resolver (Parcialmente) los problemas causados por el derroche del más divino manjar en esta tierra. Pero, de todos modos, el capitulo logra entregar con perfección la más importante moraleja posible para los jóvenes de esta moderna sociedad: Jamas desperdicien helado. JAMAS.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 06: “A Pig”

El más peligroso de los Juegos consiste en la cacería de la Bestía más Peligrosa de todas: El humano (ignorando doctrinas alternativas, claro). Los motivos son varios: Al contrario del resto de los animales, los humanos son sorpresivamente ingeniosos. Su resistencia física es casi sin igual, por lo que la cacería por persistencia es prácticamente inútil. El uso de sus pulgares opuestos les permite diseñar improvisadas pero letales trampas, y su sistema avanzado de comunicación les permite trabajar en equipo con increíble pericia.

El cazador experimentado, desde luego, conoce de estas especiales características del humano, y realiza elaboradas y complejas preparaciones para extender al máximo el placer y diversión de la cacería. El sexto capítulo de Kagihime hace buena muestra de las múltiples trampas que deben realizarse para que su diversión no sea cancelada por una abrupta caída en una estaca punji o al recibir una mortal estocada en los pulmones por olvidar revisar su retaguardia.

En primer lugar, todo buen cazador comienza mostrando la cacería misma como un juego inocuo o desorganizado. El miedo y el instinto de supervivencia son las emociones fundamentales en el humano, y en caso de verse envueltos en una situación aparentemente mortal lucharan con fundamental audacia en contra de su ambiente y sus oponentes.

Es deber del cazador presentarse a sí mismo como un aliado, un asociado, un amigo de los humanos. De este modo, mientras ellos trabajan en contra del ambiente (La “cacería”) el cazador puede dedicarse a eliminarlos sin riesgo de sufrir represalias,

El trabajo en equipo es otro de los problemas que deben ser superados. Existen dos métodos sugeridos para lograr superar este problema: Divide et impera, que sugiere dividir el grupo en una serie de elementos menores, para ser cazados individualmente, y la postura llamada psicológica, de generar una situación de stress tal que las dinámicas de grupo dentro del grupo humano se desarman, destruyendo toda opción de trabajo en equipo. Una tercera opción, menos popular, es el llamado “Método Mixto” de aplicación de ambos métodos, donde la división del grupo humano no es a conjuntos unitarios, sino a conjuntos de dos o tres humanos, sobre los cuales luego se aplican tácticas de stress, sea dentro de cada grupo o entre grupos. Este es sumamente eficiente, pero no es útil para novatos y requieren una planeación mucho más grande que la aplicación de cualquiera de los métodos expresados inicialmente de modo independiente.

Finalmente, la característica fundamental del cazador, aquella que separa a los expertos degustadores de carne humana de los cadáveres sumergidos en una solución de soda caustica, es la paciencia. Cazar humanos no es un trabajo para quienes se guían por sus instintos e impulsos, para ellos están los osos polares. Es necesario esperar, a veces largos periodos de tiempo, para lograr que todos los engaños, trampas e ilusiones logren su máxima utilidad.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 05: “A Caterpillar”

Era inevitable. Desde que vi lo arriesgada e innovadora que era Kagihime, se me hizo evidente que intentaria algo en extremo audaz, como lo presentado en el capitulo 5.

No puedo entrar a describir en detalle lo que ocurre, dado que destruiria completamente la sorpresa dentro del capitulo. Solo puedo hacer un pedido, desde lo más profundo de mi humilde corazón virgen, de que lo vean. Les cambiaria completamente su apreciación de Takyon y, más aun, de toda la historia de la literatura.

Kagihime Monogatari Eikyuu Alice Rondo 04: “Little Bill”

Multiples han sido los biografos que apasionadamente han escrito extensas y magnas obras sobre la relación entre Andersen y Takyon. Tan llena de sutilezas se encontraba su relación que Albert Frank, amigo mutuo de estos hombres desde la infancia, salto de señalar que se llevaban “Tal Alejandro y Hefestión” a indicar que ambos tenian una “Relación más agria que la existente entre Benjamin Disraeli y William Gladstone”. Incluso Papadiamantis, tan recluido como solia ser, abandono sus tradicionales temas para escribir una serie de cuentos cortos inspirados en las relación entre ambos grandes genios de la literatura.

Dadas las caracteristicas cuasilegendarias del arista entre los nodus Takyon y Andersen, resultaba cuestión de tiempo el que Kaishaku lo introdujiese en una historia tan fundamentalmente Alicia como Kagihime. Y así es como el cuarto capitulo nos presenta, con un alta finura digna de alegorias poeticas, una fundamentalmente devastadora interpretación de los más nebulosos hechos de la historia moderna de la literatura.

Asi, el personaje introducido en esta ocasión recibe el nombre de Akitsuki Akane, el primer personaje en toda la historia que se atreve a decir, abiertamente, que odia los libros de Alice, dado que ella es una fan de Andersen. Y, claro ¿Que mejor manera de mostrar este odio que con fuego y piromania, en un acalorado torbellino de pasión destructiva? ¿Y de mostrar la potencia de este odio que venciendo a las Buscadoras de Alice con las que se encuentra? Ninguna.

Pero el punto verdaderamente relevante de la historia no se encuentra en el conflicto entre los representantes de Takyon y Andersen, o la forma excepcional en la que ellas, con Aruto como intermediario, resuelve su conflicto. Aunque esto no es de ningun modo despreciable, dado que sirve de muestra de la extrema moralidad de Aruto quien prefiere no involucrar ni transcribir historias de gente no directamente involucrada en la busqueda de The Eternal Alice, por mucho que la intención de esta gente fuese destruir los elementos redactados.

No, la verdadera relevancia externa de este capitulo se encuentra en las escenas finales, donde aparece nuevamente Takyon irritado por ser recordado de la mera existencia de Andersen, de este modo revelando la verdadera interpretación detras de Takyon/Andersen: Ellos solían ser compañeros, asociados intimos y cercanos, pero las diferencias en el proceso creativo y la popularidad entre ambos provoco progresivas discordias entre ambos, finalmente destruyendo su cercania. Volviendo de este modo a la tematica de los celos tan magistralmente presentada en el capitulo anterior.

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