Monthly Archive for January, 2012

Akikan 02: “Obenkyo no jikan”

Es sabido que el establecimiento de estándares comunes a las industrias trae consigo una gran batería de ventajas, por ejemplo, disminuye el derroche, permite facilitar el transporte y empaquetamiento del producto, disminuye los niveles de producción, etc. Es una buena y eficiente forma de beneficiar a la sociedad toda.

Pero, como todo llevado a un extremo, el considerar la normalización como un valor, como algo que es necesario en toda industria, acarrea consigo nuevos problemas que, antes de deificar el procedimiento, no existían. Primordialmente, el afán de estándares promueve la centralización y la burocracia, la generación de grandes departamentos, instituciones y organizaciones cuyo enfoque es exclusivamente la creación y mantención dogmatica de estándares, de limitar la libertad y emprendimiento privado. Por otro lado, en las situaciones donde ninguno de los potenciales estándares en competencia es objetivamente superior a los demás, se generan grandes luchas cuasi-religiosas y grandes gastos de dinero en lobby entre los competidores, con la intención de que sea la contraparte la que debe adaptarse y asumir los gastos asociados a la normalización.

Dentro de los diversos efectos “negativos” de la estandarización extrema es de especial importancia para nosotros el hecho de que se empiezan a buscar nuevas industrias para normalizar, aun cuando no se beneficiarían de esto o aun cuando el estándar a normalizar es inútil. Es en este problema donde Akikan brilla de ingenio, al presentar al primer “antagonista” como un burócrata, un individuo sumergido en las estructuras de normalización y centralización, quien trabaja en un proyecto de estandarización de latas de refrescos, las cuales en Japón presentan una caótica desorganización, siendo un 45% de aluminio y un 55% de hojalata y acero (En contraste con el resto del mundo, donde un 75% son de aluminio y un 25% de hojalata).

Este individuo, este antagonista, no es presentado como un ser gratuitamente maligno, ni especialmente peligroso. No hay bigotes retorcidos, no hay gritos de KISAMA YATSU u ONORE. No hay explosiones, sangre ni muertes gratuitas. Solo un burócrata con un deseo: Normalizar el sistema de almacenamiento y distribución de latas de refresco en Japón. Un deseo que, en el vacio, es beneficioso para la sociedad, pero cuyo método para obtenerlo es de una moralidad sumamente dudosa, haciendo que seres sapientes, esencialmente idénticos a los humanos en inteligencia y forma, deban competir entre ellos para determinar quienes sobrevivirán y quienes serán eliminados, convirtiéndose en curiosidades de coleccionistas.

Y es esto algo que, saliendo un poco de personaje y eliminando el cinismo con el que he hablado en cada uno de estos pequeños análisis, genuinamente no esperaba de Akikan. No esperaba que presentasen a un personaje de apariencia caricaturesco pero que mostrase una mayor complejidad en la profundidad.

Rezo a Tengri por que no lo destruyan en los siguientes capítulos…

Akikan 01: “Kanjiru? First Kiss”

¡Mejor uso del principio del iceberg!

Admitámoslo. Todos nosotros somos, en algún nivel, nerds (Geeks, otaku, mania, anoraks, fanobys, etcétera). Y un elemento fundamental en nuestras vidas es la capacidad de apreciar y humanizar nuestros objetos, de convertirlos en fetiches e incluso de personificarlos y divinizarlos. Después de todo ¿Quien no le ha puesto nombre a su computador o no ha diseñado rituales para que sus juegos funcionen (I.E: Soplar el cartucho de Nintendo)?

¡Increibles juegos conceptuales!

Akikan, al menos en su primer capítulo, se presenta como una oda a este fetichismo. Una magnífica obra construida en torno a la exaltación de los valores de la “nación geek” mostrada a través de los ojos de un perfecto lienzo blanco sobre el cual es posible proyectarse para vivir y no solo observar la construcción narrativa.

¡Referencias a multiples memes de la cultura contemporanea del internet!

Adherido a esta solida narrativa, se encuentra una sana dosis de humor referencial, de aquella variedad de chistes tan propios de la cultura nerd donde el chiste no es la frase en si misma, ni el ingenio en la referencia, sino la capacidad de entender la referencia en primer lugar. De este modo pequeños comentarios respecto a la diferencia entre las latas de acero o estaño y las latas de aluminio o un pequeño chiste (En medio de una escena que, de otro modo, seria dramática) asociada a la carbonización de las bebidas carbonatadas, cubren y ayudan a identificar al verdadero observador digno de Akikan.

¡Chistes sobre marcas jamaicanas de café!

Pero este ingenio y excelencia no se encuentran solo en la narrativa y en las palabras. El arte es sobresaliente. Miren, por ejemplo, la siguiente comparación entre una bebida carbonatada real y una mostrada en Akikan.

¡Supera, sin duda, la belleza de la realidad! ¡Aun estáticamente, se puede sentir el movimiento fluido de cada una de las burbujas!

La consistencia del arte es simplemente incomparable. Y la expresividad del protagonista es simultáneamente sutil e intensa, como una Gioconda contemporánea.

Mejor de lo que esperaba. Mejor de lo que todos esperamos. Este primer capítulo es una muestra de cómo deben ser los primeros episodios del anime.

¡Feliz 2012!

Otro año (Considerando el calendario gregoriano como base) comienza, y aunque sería simpático escribir extensamente sobre la inferioridad de este calendario frente al superior calendario republicano francés y su fuerza métrica, esto seria perderse en discusiones superfluas y llenas de un sutil y majestuoso sinsentido que, finalmente, distrae de las tradiciones y propósitos de estas fechas: Desearles un feliz año 2012 a todos mis estimados lectores.

Además, es un buen momento para revisar aquella entrada escrita hace aproximadamente un año, que trataba sobre todo aquello que nosotros, escritores de este sitio, deseábamos con ansias de niño, ver durante el 2011 e, indirectamente, jugar a que tan buenos como individuos somos prediciendo el futuro.

Los resultados no son mucho mejores de lo que uno esperaría. De 42 distintas cosas deseadas, se cumplieron en alguna medida 16 de estos, aproximadamente 38%. De todos modos, diría que es algo mejor que un tradicional charlatán que se hace pasar como vidente.

Y, en retrospectiva, quizá lo más que más me llama la atención fue que en un año pase de desear el fin de Medaka Box a ser el fanboy más grande posible de este. Podría decir que he madurado y ganado una capacidad de comprensión más fina respecto a la más grande obra incomprendida de Nisioisin. Pero dado que existen diversos sesgos psicológicos (Y, francamente, Medaka Box no es Zaregoto) simplemente diré que la dirección de la historia cambio para mejor.

Y con las conclusiones del año pasado terminada, procedamos a revisar lo que desearía, desde el fondo de mi corazón, que ocurriese el próximo año.

  • Adaptación de Zaregoto (Esto incluye las historias de Zerozaki)
  • Adaptación de Kimi to Boku no Kowareta Sekai
  • Adaptación de Mahou Shoujo Risuka
  • Adaptación de Utsuro no Hako to Zero no Maria
  • Continuación de Ice Revolution. El deseo que durara para siempre.
  • Adaptación de Ice Revolution. Porque si uno va a desear, debe desear en grande.
  • Traducción de Boku no te no naka no rakuen.
  • Adaptación de Otoyomegatari.
  • Segunda temporada de Ben-to

En términos generales, es una lista más humilde que el año anterior. En parte, esto se debe a lo grandioso que fue el año recién terminado, en parte a que este año también se ve espectacular en cuanto a sus contenidos y en parte a que varias de las cosas que desearía ver animadas (Como Maoyu Mao Yuusha o Gunka no Baltzar) se encuentran aun en un estado demasiado gestacional, aun necesitando crecer y expandirse más antes de tener material para ser adaptadas.

Y, naturalmente, fuera de los deseos expresados anteriormente en términos de anime y novelas visuales, a todos mis lectores –reitero- les deseo el mejor posible año 2012. Con excepción de los lectores Vístula-vénetos. Ellos pueden tener algo no tan bueno.

Nosotros

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